Las garitas forman parte de la imagen histórica de Puerto Rico y, particularmente, de las fortificaciones que rodean el Viejo San Juan. Estas pequeñas estructuras fueron construidas como puntos de vigilancia desde los cuales los soldados podían observar el mar y detectar posibles amenazas.
Con el paso de los siglos, dejaron de ser únicamente elementos defensivos para convertirse en símbolos reconocibles de nuestra arquitectura, historia y memoria colectiva.
Guardianes de una ciudad
Ubicadas estratégicamente en las esquinas y puntos elevados de las fortificaciones, las garitas permitían a los centinelas mantener vigilancia sobre la costa y los accesos a la ciudad.
Pueden encontrarse en estructuras históricas como el Castillo San Felipe del Morro, cuya construcción y desarrollo se extendieron durante el periodo colonial español.
Su ubicación frente al mar recuerda una época en la que proteger la entrada a la Bahía de San Juan era fundamental para la defensa de la ciudad.
Entre historia y leyenda
Las garitas también encontraron un lugar dentro del folclore puertorriqueño.
Una de las historias más conocidas es La Garita del Diablo, una leyenda asociada con la misteriosa desaparición de un soldado español mientras realizaba su turno de vigilancia.
Con el tiempo surgieron diferentes versiones sobre lo ocurrido. Entre ellas se encuentra una interpretación romántica según la cual el centinela habría escapado para reunirse con la mujer que amaba.
Historia y leyenda terminaron entrelazándose alrededor de estas estructuras que todavía permanecen frente al mar.
Un símbolo que permanece
Hoy las garitas son mucho más que vestigios de una antigua estructura defensiva. Representan siglos de historia y forman parte del patrimonio arquitectónico y cultural asociado a San Juan.
Su permanencia también refleja una idea estrechamente relacionada con el tiempo: generaciones cambian, las historias evolucionan, pero ciertos símbolos permanecen.
De nuestra historia a SERTHIAN
Esa conexión entre tiempo, historia e identidad inspira el modelo GARITA de SERTHIAN.
El concepto toma como punto de partida uno de los símbolos históricos más reconocibles de nuestra isla y lo reinterpreta dentro de una pieza contemporánea y coleccionable.
No se trata simplemente de representar Puerto Rico visualmente. Se trata de llevar una parte de su historia en una pieza diseñada para acompañar nuevas historias.
Una historia que permanece. Un legado que llevas contigo.